Traducido por Jenifer Veloso | versión en inglés
Creo que es seguro decir que la sensación de una fatalidad inminente se ha convertido en una norma pesada y nublada para muchos de nosotros. Ni siquiera esa frase parece captar adecuadamente el sentimiento, la necesidad de esconderse debajo de una manta cálida y suave y hibernar hasta la primavera de 2029.
Es difícil recordar que la vida viene en olas –– que estos sentimientos no durarán para siempre. Así que tratamos de dar un paso con fe y confiar en que algo bueno pueda llegar. Y realmente creo que el mejor lugar para encontrar bondad es en la comunidad.
El lugar más reciente donde encontré esperanza fue en un pequeño sótano en el centro de Flint.
Flint SOUP organizó una cena especial en la Iglesia Presbiteriana de Flint que permitió a cinco emprendedores locales presentar sus pequeños negocios. Después de las presentaciones, los invitados recibieron sopas, ensaladas y pan, acompañados de música en vivo. Luego, los invitados votaron por la presentación ganadora, otorgando al ganador $2,200.


Todos los presentadores formaban parte de la comunidad latina en Flint, así que el sótano de la iglesia estaba lleno de mis amigos. Algunos estaban allí para presentar sus nuevas ideas de negocio y el resto estaban allí para animarse mutuamente.
En años anteriores, fotografiar a cualquier persona o cualquier cosa de la cultura latina me traía una inmensa alegría. Esa noche, sentí miedo. ¿Y si mis fotos de este evento pudieran ponernos a todos en riesgo de otra redada de Immigration Customs Enforcement (ICE)? ¿Y si esas fotos pudieran ser usadas en contra de mi comunidad y de las personas que amo?
Este año, uno de nuestros queridos amigos, Jesús, fue detenido por ICE mientras iba camino al trabajo. Antiguo presentador de Flint SOUP, Jesús trabajaba en The Kickback, en el centro, donde servía sus deliciosas pizzas cubanas. Su detención le puso un rostro local y trabajador al terror que hemos visto en los informes de noticias de otras comunidades. Creó una corriente de miedo y emociones intensas aquí, en casa. Vi a una de mis amigas llorar mientras hablaba sobre la posibilidad de tener que criar a su hija sin un padre si él llegara a ser detenido. Escuché a líderes comunitarios de la comunidad latina decir que es mejor mantener un perfil bajo que perder a otro de los nuestros.
Los arrestos de ICE han aumentado en Michigan un 154% este año, con un promedio de 12 personas detenidas diariamente.
Según el Instituto Cato, ICE está deteniendo principalmente a personas sin antecedentes penales de ningún tipo. La Casa Blanca ha ordenado a ICE cumplir con una cuota diaria de 3,000 arrestos. Durante el año fiscal, más del 93% de las detenciones de ICE fueron personas que nunca fueron condenadas por ningún delito violento.
El 14 de julio, la Autoridad de la Policía Metropolitana del Condado de Genesee (MPAGC) firmó un acuerdo 287(g), un programa federal controvertido que autoriza a la policía local a actuar como agentes de ICE. MPAGC está participando en el “modelo de fuerza de tarea”, que en efecto otorga a los oficiales de las fuerzas del orden locales la mayoría de los poderes de los agentes de inmigración — esencialmente, dándoles a los policías de Metro el poder de detener a cualquiera de nosotros sin motivo alguno.
Para muchos de nosotros, estos titulares no son algo abstracto. Reabren los miedos silenciosos con los que crecí. Cómo brasileño-estadounidense de primera generación, los temores de deportación siempre han sido reales. La preocupación de ser separada de mis padres creó un mundo dentro de mi hogar donde teníamos nuestras propias reglas que seguíamos para mantenernos juntos y a salvo. Dependiendo del clima político, las detenciones de inmigrantes venían en oleadas y rara vez eran reportadas. El entorno actual es uno en el que ICE puede irrumpir en un complejo de apartamentos en medio de la noche y llevarse a la gente.

Mientras me movía entre la multitud en First Pres, no vi miedo reflejado en el visor de mi cámara. Todo lo que vi fue una alegría inequívoca. Mujeres y hombres que competían por ganar el mismo premio se abrazaban, reían y se animaban mutuamente.
La multitud seguía creciendo, y hubo que traer sillas y mesas adicionales para acomodar a más latinos burbujeantes y felices. Nadie se escondía ni temblaba de miedo.

Victoria García, propietaria de Sweet Home Argentina, ganó el primer lugar. Sus comidas comparten el calor y los sabores de su infancia. Cada plato cuenta una historia de tradición, familia y amor. Ella conecta a la comunidad a través de su comida. Crea un espacio, un momento en el tiempo, donde solo una mordida de sus deliciosos alfajores que se derriten en la boca hace que cualquiera se sienta bienvenido.

No somos los criminales que la extrema derecha quiere hacerte creer. Nadie deja su hogar, su país y su cultura voluntariamente. ¿Quién dejaría el amor de su vida por una amante que insulta, miente y le dice a todos que te odien por ser diferente? Dejamos nuestros países amados para encontrar oportunidad, esperanza y, a veces, una oportunidad desesperada de comenzar de nuevo.

Millones de personas en todo el mundo todavía sueñan con ver la Estatua de la Libertad, erguida sobre su pedestal, mirando hacia el puerto de Nueva York. La placa debajo de ella nos recuerda a todos su promesa de consuelo: “Dame tus cansados, tus pobres, tus masas apiñadas anhelando respirar libres.”


